Reina Republicana

€5.00

"Este debut es uno de los discos nacionales más esperados del año" Indienauta.

Formados en Pamplona a finales de 2009, después de haber editado un split y un single, compartido escenario con grandes grupos y ostentar sendos "segundo premios" en el concursos de grupo revelación de Disco Grande y el Festival Contempopránea, Reina Republicana llevan un tiempo siendo un secreto a voces, los rastreadores más inquietos bien lo saben, y su álbum de debut, de título homónimo, los confirma como una de las realidades más sugestivas, refrescantes y cautivadoras del Pop, con mayúsculas, (topicazo, pero no por ello menos cierto). Porque todo en ellos rezuma pop, porque el epicentro del asunto es la canción, y aquí hay diez como diez soles.

Las influencias son tantas y tan bien asimiladas, que el valor no viene por hacer algo nuevo, sino en que lo parezca. Con The Jesus and Mary Chain y My bloody Valentine muy presentes, así como lo que se denominó como "sonido C86", la bossa, el muro de sonido de Phil Spector al servicio de los grupos de chicas entre ceja y ceja y los Beach Boys en el subcosnciente, son capaces de crear auténticos caramelos envenenados con tal poder de adherencia que resulta difícil no verse sorprendido cantándolas una y otra vez. 

Aglutinados en torno al hiperactivo Israel Medina (ex Half Foot Outside y Los Planetas -durante un breve espacio de tiempo-), alguien capaz de fletar un avión dirigido a sus sueños y llenarlo de amigos encantados de acompañarle en ese viaje, el grupo lo completan Iñigo, Apeto, Iván y Maite, que viene a suplir la baja de Amaia. Pero son muchos más los que han puesto lo mejor de sí al servicio de esta colección de canciones, desde el productor, Iñaki Llarena, los Arkarazo, padre e hijo, poseedores de un oasis en Andoaín donde fueron grabadas las bases del disco, hasta Paco Loco con la mezcla de cuatro canciones. 

También Los Pilotos Florent y, sobre todo, Banin, parte importante en la génesis y responsable de unos arreglos que elevan las canciones a otra dimensión. Sin olvidar las magníficas voces de Pablo Errea, Guille Mostaza y Amaia Tirapu, el saber hacer a los teclados de Germán San Martín y el violín de Claudia Osés. El acabado final al sonido viene de la mano de JJ Golden, responsable de la masterización. En Limbo Starr nos sentimos muy orgullosos de editar este álbum, porque tenemos la certeza de que hará el mundo un pelín mejor.