PAL

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 PAL / Error de fábrica

 

La escena española se encuentra en uno de sus mejores momentos. Cada vez hay mejores grupos y los sonidos se van diversificando poco a poco. Ahí tenemos a Extraperlo, El Guincho, Los Punsetes, Pumuky, La Bien Querida y a tantos otros. Nada de menospreciar el talento nacional, que aquí hay y mucho, y si no, escuchemos el último de PAL, Error de Fábrica (2009, Limbo Starr).

Es un discazo, de esos que a la primera ya los estás tarareando y temblando con el ritmo endemoniado que transmiten mediante la batería y el bajo. Los de Torrijos (Toledo) se han desnudado, se han quitado las capas sonoras y toda la atmósfera que llevaba consigo Canciones Hacia el Fin de una Especie (2006, Limbo Starr) y abrazan un punk-rock directo, eficaz y con una mala hostia que se agradece. 

Para a quienes les gusten Tarántula, Triángulo de Amor Bizarro o los ya mencionados Punsetes, este trabajo va a ser uno de sus favoritos de estos meses. Y es que no son palabras vacías. Cuando escuchas ‘La Última Letra del Alfabeto’, canción con la que abren el LP y primer single de éste, el enorme brazo musculoso del muñeco de la portada cobra sentido. Hay furia y garra, hay unas guitarras que suenan genial, se nota que la grabación ha sido en directo (en los Estudios Brazil) y sobre soporte analógico. Los temas están limpios de arreglos superfluos, aquí hablamos de rock, sólo de rock.

Las letras siguen igual de oscuras y con versos envenenados como los que traen de la mano ‘Libre Mercado’, ‘Campeón’ o en ‘La República Invisible’ (“te servirá de algo sufrir” alcanza el clímax máximo). La voz de Carlos Toronado se encuentra suelta y limpia, con la fuerza que pedían estos temas, fraseo chulesco y buenos cambios. Y a la banda (complementada por Kike Pierrot, Pablo Carrillo y Alberto!) le encanta todo lo que sea subidas y bajadas a punto de estallar (‘Presencia Nómada’ o ‘No Los Quiero Conocer’).

Desde Limbo Starr citan dos referencias que bien se pueden ver en las nuevas canciones: Bob Diddley y The Clash, quienes ya bebieron del primero. La manera de tratar las guitarras con unos riffs alocados y la pegada de estos son dos manifestaciones claras. Sin olvidar sus amados Can, presentes desde el primer segundo.

PAL concluían su segundo álbum con una frase en su libreto que ahora cobra sentido: “Imaginen que su destrucción origina algo distinto”. Tres años más tarde, ellos mismos la han llevado a cabo en once canciones magníficas, sin pegas y adictivas. Hipersónica, 9

 

 

 

 

 

 

 

 

PAL / Canciones hacia el fin de una especie

Un paso enorme hacia delante para PAL, analizando el gran paso hacia atrás que parece estar tomando el mundo cada día que, casi milagrosamente, amanece. He ahí la paradoja de estas canciones que conforman el segundo disco de los toledanos, introspectivo y ambicioso al tiempo, en el que se encargan de recordarnos que no todo tiene que ser autocomplacencia en el post-indie patrio. Rebajando la distorsión (aunque sin ocultar su pasión por el kraut o el noise) que a veces saturaba pasajes de su debut, han optado por valses eléctricos (“Un hilo de volframio”), pausas dramáticas (“Hombre milenario”), corta y pega declarado y con contenido donde otros lo hacen sólo estéticamente y camuflado de originalidad (“Punk TV”), rock oscurantista, (“Ya te llegan”), acústicas enfermizas (“Homo Demens”) y referencias extramusicales de primer orden para conseguir un conjunto de temas intensos en lo individual y cohesionados en lo global. Un viaje musical valiente – y coral: Cristina Clovis, Jacobo Mate, Nacho Vegas, Roberto Clint o Remate se mimetizan con la propuesta- que desemboca en un gran calambre final, descarnado, que apuntala un testimonio artístico de esa sociedad que morirá podrida de tanta belleza y libertad. 

 

 

 

 

 PAL / Factores que afectan al equilibrio

Hay pocas cosas que alimenten más el inquieto espíritu del melómano, indie o rockero en esto da igual, que un buen disco de debut. Y conociendo los antecedentes, si es español, pues aún más. PAL, un joven cuarteto de sonido decididamente underground y difícil, debuta con este notable “Factores que alteran el equilibrio”, y un montón de esperanzas parecen depositarse como por arte de magia en los futuros pasos de una formación que, ya desde las primeras notas, muestran ambición y compromiso con su sonido. La clase de noticias que en una redacción tan modesta como ésta son titulares de primera página.

Los primeros instantes de su álbum de debut remiten ya rápidamente a los más oníricos pasajes de la saga SPACEMEN 3/SPIRITUALIZED, meciendo en un entramado de guitarras cristalinas una cadencia perezosa y una de esas voces, susurrante e ininteligibles, de la escuela hermanos Reid, Shoegaze y J (Planetas), que a algunos nos predispone a favor de comenzar lo que (presumimos) será todo un viaje sonoro. Primeros estallidos de electricidad desbocada y “Papel” se convierte así definitivamente en toda una declaración de intenciones para PAL. Estamos ante una vibrante excursión por el lado oscuro de la psicodelia y los sonidos agresivamente progresivos. La hipnosis por inmersión de “Limbo” da paso a latigazos eléctricos como “Carne Radiactiva”, en los que un pulso de Detroit Rock desbocado encuentra colchones de teclados “espaciales”, hasta la llegada del presumible caos final. Aquí hay ecos evidentes de “esos” discos. De “Funhouse”, “Psychocandy”, de “Perfect Prescription”, de “Space Ritual”, de “White Light/White Heat”, e incluso del mecanicismo obsesivo de NEU!. En fin, de toda la escuela del mejor rock estupefacto de todos los tiempos. Pero se palpa también una sorprendente y prematura solvencia para manejar sin mimetismos todos estos difíciles referentes y construir así un sonido hipnótico, en el que incluso unos inteligentes arreglos de viento no hacen más que elevar a la banda a alturas todavía mayores.

Construido como álbum al modo de un trip, de un ciclo auto-conclusivo, tan sólo pueden chirriar un tanto unas letras. Tratan, como cabe esperar, del desamor entendido como posguerra sentimental, de los estados alterados de consciencia y de tópicos del viaje espacial, con cierta resonancia a estos casos a ciertos Lagartija Nick. Sin embargo aún debe alcanzar esta faceta el cumplido nivel de excelencia que la banda manifiesta en el apartado instrumental. Sin duda, el siguiente paso será comprobar todo esto en un directo que promete ser la bomba. Feedbackzine

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