Abraham Boba - Los días desierto

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Hay artistas que optan por la libertad creativa, por reinventarse en cada disco, por explorar las vías musicales menos trilladas. A menudo estos reciben el reconocimiento de pocos pese a que sus composiciones estén dotadas de una calidad indiscutible. Y luego los hay que, a pesar de todo lo anterior, consiguen atraparnos y nos permiten entrar en su propio universo creativo. Poco a poco pero sin vacilar: sus melodías siempre llegan para quedarse. Y es que Abraham Boba lo ha conseguido una vez más, y por la puerta grande: Los días desierto es un disco que explora a la perfección esos sentimientos humanos que nos tocan a todos, desde el vacío de la soledad al amor. 

Abraham, más conocido últimamente por acompañar a Nacho Vegas y ser uno de los protagonistas absolutos del último trabajo del asturiano y también por liderar la banda León Benavente, publica Los días desierto, su tercer álbum, su disco más pop, y el que ya podemos afirmar –a riesgo de caer en el tópico- que supone un antes y un después en su carrera. ¿Álbum de consagración? Desde luego lo es a nivel personal, pues logra con su pop de autor involucrarse hasta la médula en sus letras y en su música, pero seguramente también a nivel mediático. Boba no sólo cuenta y canta canciones, también las interpreta con su voz, piano, guitarra o acordeón. Historias personales escritas desde una óptica tan hiriente como tierna, un perfecto desdoblamiento de personalidad musical que no aspira a emular a nadie más que a uno mismo. Un universo musical propio, donde el pop y los referentes clásicos de un buen singer-songwriter se funden en unas canciones que mantienen el ADN propio de sus discos anteriores pero en formato más eléctrico que nunca, y embellecido por coros y muchos más matices. En definitiva, Los días desierto destila todo aquello de lo que ya veíamos capaz a Abraham: sensibilidad musical, destreza instrumental y clase. Todos sabemos que los buenos discos son aquellos que precisan su tiempo de escucha, y el de Abraham es de esos. Pero también sabemos que precisamente esos son los discos que más nos cautivan, y a los que acabamos recurriendo casi compulsivamente.